lunes, 15 de noviembre de 2010

Me encanta el humor de las mañanas, cuando despierto melosa y riendo, cantando una canción que ni siquiera me gusta, que probablemente no escucharía con gusto bajo ninguna circunstancia, pero la mañana es distinta, es desprejuiciada...me río de mi cara, de mis pies, de mi ropa tirada en el suelo, del reloj que no sonó, de la ventana que no cerré.

Conforme van pasando las horas la vida se va poniendo grave, pesada, densa...ya no me parece un buen momento para reír...no siento cada músculo de mi cuerpo como cuando me estiro desenrollando sueños.

¿A donde va la lucidez de la mañana?

1 comentario:

  1. Los estados de ánimo pautean el día no? Escuchate, dejate que te hables sola y la lucidez de la mañana susurrará antes de dormir.

    ResponderEliminar